Diario de un escritor en marcha: la mirada del autor (y del crítico interno)
Uno de los pasos que di en este camino fue revisar las sinopsis y palabras clave de mis libros publicados en Amazon. Y para eso, claro, tuve que volver a leerlos.
Al principio pensé que sería una tarea técnica. Pero terminó siendo algo mucho más profundo: fue como mirar al yo del pasado y enfrentarme, sin excusas, a lo que escribí. Este post es sobre eso: el reencuentro con mi propia obra, con todo lo que eso implica.
La primera reacción: ¿Esto lo escribí yo?
Lo confieso: abrir esos libros después de tanto tiempo me dio un poco de miedo. No miedo a los errores, sino a no reconocerme. A sentir que estaba leyendo algo ajeno.
Y sí, hubo momentos incómodos. Frases que hoy no escribiría. Decisiones narrativas que me hicieron levantar una ceja. Párrafos que quise editar en el acto.
Pero también hubo otra cosa: descubrí escenas que me gustaron, personajes que me conmovieron, giros que ni recordaba y que me hicieron sonreír. Fue como reencontrarme con alguien que sigue siendo parte de mí, aunque haya cambiado.
Leer como lector… y como editor
Esta vez no leí como escritor inspirado, sino como alguien que necesitaba mejorar la presentación del libro para que otros quieran leerlo. Eso me ayudó a ver con más distancia, pero también con más cariño.
Tuve que preguntarme:
¿De qué va realmente este libro?
¿Qué lo hace distinto?
¿Por qué lo escribí?
Y al tener que responder eso para los lectores, también me respondí a mí mismo.
Lo que aprendí de esta experiencia
1. Escribir y publicar es dejar ir
Una vez que el libro está publicado, ya no te pertenece del todo. Volver a él con otros ojos es como mirar una fotografía vieja: no puedes cambiarla, pero sí entenderla mejor.
2. Siempre vas a querer mejorar algo
Pero eso no invalida lo que hiciste en ese momento. Cada libro fue escrito con las herramientas que tenías entonces. Y eso también vale.
3. Releer te ayuda a escribir mejor ahora
Porque ves tus tics, tus aciertos, tus muletillas. Y sobre todo: recuerdas por qué escribes.
¿Por qué lo comparto?
Porque muchas veces evitamos releer lo que ya hicimos por miedo al juicio propio. Pero también hay algo bueno en mirar atrás y ver el camino recorrido para seguir avanzando.
Si estás escribiendo y todavía no te animas a releer lo que publicaste… hazlo; te ayudará a conectar con tu propio viaje como autor.
Y si ya lo hiciste, me encantaría saber qué sentiste. Nos leemos.
Ignacio Chavarría
Escribiendo, leyendo(me), creciendo.