Dioses Oscuros:
Aldith
Aldith nunca salió de Foula, no porque no pudiera, sino porque nunca lo necesitó. La isla le dio trabajo, noches largas, cerveza caliente y el sonido del mar rompiendo en los acantilados de la costa.
Es dura porque tuvo que serlo. Bebe porque en Foula se bebe. Protege porque alguien tiene que hacerlo. Amiga de Finley, compañera de barra y guardiana discreta de lo poco que queda en pie, Aldith observa cómo su amigo se va con el gigante Amari y ella asume su papel de guardiana de la isla.
En Dioses Oscuros, Aldith representa la resistencia cotidiana: la de quienes no esperan milagros ni abandonan a los suyos cuando todo empieza a romperse.
Fiel, áspera y silenciosa, como una canción que solo se canta al final de la noche, porque la tristeza es una canción de taberna.