Ignacio Chavarría Díaz

IGNACIO CHAVARRIA
DIAZ

Ficción breve para mentes inquietas

Dioses Oscuros:
Cronohilos

Los cronohilos no son líneas temporales en el sentido clásico. Son filamentos primigenios, tensiones invisibles que atraviesan la realidad desde su nivel más elemental hasta el más complejo. En la teoría de cuerdas se habla de filamentos diminutos —más pequeños que cualquier partícula— cuya vibración determina la naturaleza de todo lo que existe. En Dioses Oscuros, esos filamentos reciben un nombre antiguo: Cronohilos.

Cada uno vibra con una frecuencia propia. Cada cruce genera una posibilidad.

Los cronohilos se comunican. Lo hacen a través de niveles: los quarks, los electrones y protones; después las moléculas, las células, los seres vivos. Más arriba, los planetas, las estrellas, el propio espacio. No son líneas aisladas. Se entrelazan, se tensan, se rozan. Donde varios cronohilos coinciden surgen los nodos; las esferas.

Todo lo que existe forma parte de una melodía inmensa, una armonía en constante vibración. El universo canta. Esa música, sorda e incesante, es la base de todo. El tapiz no es más que su forma final.

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