Diario de un escritor en marcha: autoedición, posicionando el GPS
Introducción
Cuando empecé a plantearme publicar mis libros, me encontré con un laberinto de opciones: autoedición, coedición, editorial tradicional….
Cada camino prometía cosas distintas, y al mismo tiempo parecía que nadie te contaba toda la verdad.
Este capítulo no pretende dar respuestas definitivas, es más bien un mapa previo, una brújula para orientarse antes de empezar a caminar por este mundo oscuro editorial.
Autoedición: control total (y responsabilidad también)
Autoeditar significa, básicamente, que tú eres la editorial. Decides qué publicas, cuándo, cómo y en qué formato. Nadie filtra tu obra, pero tampoco nadie se hace cargo de ella.
Lo bueno:
Control creativo absoluto: desde la portada hasta la última palabra, todo depende de ti.
Ritmos propios: puedes decidir cuándo avanzar y cuándo parar.
Decisiones rápidas: no hay que consensuar con nadie cada cambio.
Acceso directo a plataformas: Amazon, Lulu, Google Play… el libro puede estar disponible en días.
Lo menos cómodo:
Asumes todos los costes: corrección, portada, maquetación…
Todo depende de ti: sin un equipo detrás, cada paso es un reto. Debes aprenderlo todo.
No hay red de seguridad: errores, críticas o problemas legales son solo tuyos.
La autoedición no es el camino fácil. Es el camino directo, con sus riesgos y sus satisfacciones. En un capítulo posterior contaré cómo intento no naufragar.
Coedición: una zona intermedia que conviene mirar con lupa
La coedición suele presentarse como un punto medio, pero es donde más confusión hay. Normalmente implica que el autor paga parte del proceso a cambio de servicios editoriales y del respaldo de un sello.
Ventajas potenciales:
Acceso a algunos servicios profesionales sin asumir todo el coste.
Posible validación de un sello editorial.
Algunos canales de distribución adicionales.
Pero cuidado:
Pagas, pero no decides todo: la editorial pone sus normas y puede limitar tu libertad creativa.
Apareces en un catálogo, pero no siempre hay promoción real.
Dependiendo del acuerdo, la distribución puede ser limitada.
No es buena ni mala por defecto. Es un camino con reglas propias que conviene leer con lupa antes de firmar nada.
Editorial tradicional: filtro, estructura y paciencia
La vía clásica sigue siendo atractiva: envío de manuscritos, selección, contrato, edición profesional.
Aquí el autor no paga por publicar, pero cede parte del control creativo.
Ventajas:
Equipo editorial profesional que pule y guía la obra.
Distribución en librerías físicas y catálogos.
Validación externa: el sello respalda la publicación.
Inconvenientes habituales:
Tiempos largos: meses o años para recibir respuesta y ver el libro publicado.
Menor control creativo: muchas decisiones pasan por comités.
Acceso difícil: no todo manuscrito es aceptado.
No es mejor ni peor. Es distinto, con reglas y tiempos propios.
En futuros capítulos contaré cómo preparar un manuscrito para la tradicional.
Gastos: escribir no es lo único que cuesta
La autoedición implica invertir. Incluso si quieres minimizar costes, siempre hay gastos mínimos:
Corrección: imprescindible para que tu libro sea legible y profesional.
Maquetación: del digital al físico, un libro mal maquetado pierde lectores.
Portada: la primera impresión cuenta más de lo que crees.
Sí, es posible publicar barato, pero lo barato puede salir caro.
En un capítulo posterior entraré en detalle sobre cómo distribuyo mi presupuesto y qué merece la pena.
Promoción y edición: dos frentes distintos
Editar bien un libro y promocionarlo son tareas distintas.
En la autoedición, ambas recaen en el autor, lo que obliga a aprender, delegar o aceptar límites.
Un libro puede estar bien escrito y mal editado.
Un libro puede estar editado a la perfección y no llegar a lectores.
En futuros capítulos te contaré cómo planifico la promoción sin perder tiempo de escritura y qué errores he cometido al asumirlo como autoeditor.
Marco legal e impuestos: la parte menos romántica
Ventas, facturación, impuestos, autónomos…
No es lo más atractivo, pero forma parte del camino. Ignorar la parte administrativa puede generar problemas más adelante.
En otro capítulo profundizaré en cómo organizarse, qué declarar y cuándo, desde la experiencia de alguien que está aprendiendo sobre la marcha.
Protección de la obra
Registrar un texto, entender los derechos de autor, saber qué cedes y qué no. Especialmente importante en autoedición, donde nadie lo hace por ti.
Un capítulo posterior abordará cómo proteger legalmente tu obra paso a paso.
Conclusión
Autoeditar no es un rechazo de la editorial tradicional.
Es una elección. Una que implica responsabilidad, aprendizaje, errores y también libertad.
Este artículo no cierra el tema, solo posiciona el GPS antes de arrancar y abre camino a los siguientes capítulos donde profundizaré en cada bloque.
Ignacio Chavarría
Escribiendo. Aprendiendo. Avanzando.