Ignacio Chavarría Díaz

IGNACIO CHAVARRIA
DIAZ

Ficción breve para mentes inquietas

Diario de un escritor en marcha: convivir con la duda

Introducción

Si hay algo que me acompaña desde que empecé a escribir —y desde que decidí tomármelo en serio— es la duda.
No aparece solo cuando empiezo un libro. Está antes, durante y después. A veces es casi imperceptible. Otras veces cuesta sentarse a escribir.

Con el tiempo he entendido que la duda no desaparece. Se aprende a convivir con ella.
Este capítulo del diario va precisamente de eso.

La duda antes de escribir

Antes de empezar un nuevo proyecto siempre surge la misma pregunta:
¿Tiene sentido esta historia?

A veces viene disfrazada de lógica: “Ya hay demasiados libros así”, “Esto no interesará a nadie”, “No es lo suficientemente original”.
Otras veces es más directa: “¿Quién te crees que eres para escribir esto?”

No esperes a que esa duda se vaya para empezar a escribir.
Spoiler: nunca se va.

La duda mientras escribes

Cuando ya estás dentro de la historia ya no te preguntas si deberías escribir, sino si lo estás haciendo bien.

Cada capítulo parece peor que el anterior. Cada escena parece torpe. Cada frase forzada.
Y, aun así, sigues.

Aquí he aprendido algo importante: la duda no siempre es una señal de que algo va mal; muchas veces es señal de que te importa y quieres escribir algo de calidad.
Si no dudara, probablemente estaría escribiendo en automático.

La duda después de publicar

Publicar no es el final, una vez el libro está fuera, aparecen nuevas preguntas:

  • ¿Habrá gustado?

  • ¿Se habrá entendido?

  • ¿He dejado algo sin cerrar?

  • ¿Podría haberlo hecho mejor?

Y lo cierto es que la respuesta casi siempre es sí.
Siempre se puede hacer mejor.
Pero eso no invalida lo que hiciste en ese momento, con las herramientas que tenías entonces.

Aprender a escribir conviviendo con ello

He dejado de luchar contra ella.
Ya no intento convencerme de que todo está bien ni de que el libro será importante.
Simplemente escribo.

La duda se ha convertido en una compañera constante.
Y he aprendido a reconocer cuándo dudo por miedo y cuándo lo hago porque hay algo que me chirría y merece ser revisado.

No siempre acierto. Pero sigo avanzando.

Por qué comparto esto

Porque muchas veces parece que los escritores estamos seguros de nosotros mismos  y no hay dudas.
Y no es verdad.
Dudamos igual, solo que se aprende a seguir adelante incluso con ello.

Si estás escribiendo y dudas, no significa que no valgas.
Significa que estás dentro del proceso.

Conclusión

Convivir con la duda no es un obstáculo en el camino del escritor.
Es parte del camino.

Mientras siga dudando, seguiré escribiendo.
Porque la alternativa sería dejarlo… y eso sí que no me encaja.

Gracias por leer.
Seguimos creciendo en el próximo capítulo.

Ignacio Chavarría
Escribiendo. Dudando. Avanzando.

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