Diario de un escritor en marcha: promocionar sin vender el alma
Después de publicar un libro y comprobar que se ha perdido en el limbo de los libros, llega la siguiente pregunta:
¿y ahora cómo consigo que alguien lo lea?
Aquí empieza una parte del proceso que, siendo sincero, no me gusta nada.
Porque promocionar un libro no tiene que ver con escribir… sino con vender y, para ello, exponerse.
Y ahí cada uno tiene que decidir hasta dónde quiere llegar.
La idea de “hay que estar en todas partes”
Si buscas información sobre promoción, el mensaje suele ser bastante claro: tienes que estar en redes, tienes que generar contenido constantemente, tienes que hacer vídeos, tienes que mostrar tu día a día y tienes que construir una marca personal
Y seguramente todo eso funcione. De hecho, a mucha gente le funciona; pero no a todo el mundo le encaja.
Mi punto de partida
Yo soy bastante claro con esto: no soy una persona mediática.
No me gusta exponerme más de lo necesario, no me siento cómodo haciendo vídeos y no quiero convertir mi día a día en contenido.
Y he decidido que por ahí no voy a pasar. Eso tiene un coste, claro, pero también tiene algo importante: coherencia.
Entonces, ¿cómo lo hago yo?
He optado por un enfoque mucho más sencillo: utilizar las redes como puente, no como destino.
Tengo presencia en: Instagram, Facebook y LinkedIn
Pero no busco interacción ahí, mi objetivo es otro:
👉 llevar tráfico a mi web
Es en mi web donde escribo, donde expongo los artículos, donde quiero que el lector se quede, lea y, si quiere, interactúe.
Las redes son solo el camino para llegar hasta ahí.
Lo que funciona… aunque no sea lo mío
Esto también es importante decirlo, Hay autores que construyen su audiencia a través de: vídeos en redes, contenido constante, interacción diaria y exposición personal
Y les funciona muy bien.
No es una estrategia incorrecta; simplemente es otra forma de hacerlo. Si alguien se siente cómodo en ese terreno, probablemente tenga mucho recorrido.
Lo que estoy viendo en mi caso
Si soy sincero, mis resultados en promoción son modestos. Solo hay grandes picos cuando acabo de publicar algo, no hay viralidad ni crecimiento rápido. Pero hay algo que sí estoy empezando a notar: un crecimiento lento, pero más sólido
Gente que llega a la web, lee, vuelve; lectores que conectan más con el contenido que con una publicación rápida en redes. Es menos inmediato, pero más cercano a lo que busco.
Promocionar sin dejar de escribir
Uno de los riesgos es dedicar más tiempo a promocionar que a escribir. Y ahí es fácil perder el la naturaleza de lo que haces. Yo intento mantener algo muy simple: escribir sigue siendo lo principal y la promoción acompaña, pero no sustituye. Quiero que mis lectores aprecien mi obra, no mis vídeos.
Preparando el siguiente paso
Promocionar es solo una parte del proceso. La otra —igual de importante— es lo que ocurre cuando el libro empieza a moverse, algo que alguna vez llega, aunque sea poco: las primeras compras, las primeras reseñas y la visibilidad dentro de plataformas como Amazon.
Ahí entran en juego factores que van más allá de la promoción directa. Pero eso merece su propio capítulo.
Conclusión
No hay una única forma de promocionar un libro. Hay tantas como autores. Puedes exponerte mucho o poco; puedes construir comunidad en redes o fuera de ellas; puedes crecer rápido o despacio. Lo importante, al menos para mí, es esto:
no convertirte en algo que no eres solo para vender un libro
Prefiero avanzar más lento, pero sin perder el sentido de lo que hago.
Gracias por seguir al otro lado.
Nos leemos en el próximo capítulo.
Ignacio Chavarría
Escribiendo. Publicando. Compartiendo a mi manera.