Nexo no es un dios. Tampoco un juez. Es el guardián de la madeja; allí donde los cronohilos vibran, donde el tiempo converge. Nexo permanece. No por voluntad, sino por necesidad. Protege el tapiz que sostiene la realidad, incluso cuando hacerlo exige sacrificios impensables para la mente humana.
Mantiene el equilibrio… hasta que la humanidad decide romperlo.
En Dioses Oscuros, Nexo es la frontera entre lo que fue, lo que es y lo que jamás debió existir.