Carcoma
Autora: Layla Martínez
Editorial: Amor de Madre
Año de publicación: 2021
Género: Terror rural · Novela gótica · Narrativa contemporánea
Introducción
Hay casas que guardan recuerdos y otras que se alimentan de ellos. En Carcoma, Layla Martínez nos presenta una vivienda aislada en un pueblo castellano donde las paredes parecen conservar algo más que las huellas de quienes las habitaron.
La historia está narrada a través de las voces de una abuela y su nieta, dos mujeres unidas por la sangre, el resentimiento y una herencia de violencia que se remonta varias generaciones. A través de ellas descubrimos un mundo rural marcado por las diferencias sociales, los abusos de poder, la pobreza y unas relaciones humanas en las que el miedo y el odio han terminado convirtiéndose en parte de la vida cotidiana.
Pero Carcoma no es únicamente una novela de fantasmas. Lo sobrenatural sirve para dar forma a una realidad mucho más terrible: la de quienes han sufrido injusticias durante generaciones y han tenido que aprender a convivir con ellas.
La casa, con sus sombras, sus ruidos y sus presencias, se convierte en el centro de una historia donde los muertos parecen tener tantas cosas que contar como los vivos.
Lo que me provocó como escritor
Como escritor, una de las cosas que más me ha impresionado de Carcoma es la forma en que Layla Martínez utiliza la primera persona. No se limita a contarnos una historia a través de sus personajes, sino que consigue que escuchemos sus voces, que entremos en sus pensamientos y que sintamos la rabia y el resentimiento que llevan acumulando durante generaciones.
Me ha interesado especialmente su manera de utilizar los signos de puntuación o, mejor dicho, de prescindir de ellos cuando la narración lo necesita. Martínez parece escribir siguiendo el ritmo de los pensamientos de sus personajes, incluso los diálogos son pensamientos o recuerdos, dejando que las frases se encadenen, se atropellen y avancen sin apenas concedernos un respiro. Es una escritura que tiene su propia musicalidad, una cadencia que cambia según lo que se está contando y que consigue transmitir el odio, la tensión y la violencia sin necesidad de explicarlos constantemente.
Me parece especialmente difícil conseguir ese efecto sin perder el control del relato. Romper las convenciones de la puntuación puede resultar sencillo; hacerlo con una intención narrativa tan clara y conseguir que funcione es otra cosa. En Carcoma, la forma de escribir no es un adorno estilístico, sino una parte fundamental de lo que se cuenta. La rabia no está únicamente en las palabras, también está en la manera de encadenarlas.
Otro aspecto que me ha llamado la atención es la capacidad de la autora para convertir una casa en algo mucho más importante que un escenario. Sus paredes, sus habitaciones y sus rincones parecen impregnados de una memoria que se resiste a desaparecer. La casa tiene una presencia propia, casi una voluntad, y termina convirtiéndose en otro personaje de la novela.
También me interesa su tratamiento del mundo rural, tan alejado de cualquier idealización. Martínez nos presenta una sociedad marcada por las diferencias entre ricos y pobres, por los abusos de poder y por una violencia que se ha ido transmitiendo de generación en generación. Una brutalidad que acaba formando parte de la vida cotidiana y que los personajes han aprendido a asumir como algo inevitable.
Y quizá ahí esté uno de los mayores aciertos de la novela: utilizar lo sobrenatural para hablar de una violencia humana. Los fantasmas habitan la casa, pero el verdadero horror procede de lo que las personas han sido capaces de hacerse unas a otras.
Como escritor, Carcoma me ha recordado que el ritmo de una narración no depende únicamente de los acontecimientos. También se construye con las palabras, los silencios, las pausas y hasta con la ausencia de una coma. Y que, cuando la voz narrativa está tan bien conseguida, la forma de contar una historia puede llegar a ser tan poderosa como la propia historia.
¿La recomiendo?
Sí, especialmente a quienes disfrutan de una literatura rural alejada de los paisajes idealizados y de las historias complacientes.
Carcoma es una novela breve, intensa y oscura que combina el terror sobrenatural con una mirada crítica sobre la desigualdad, la violencia y la memoria familiar. Su mayor virtud está en conseguir que ambas dimensiones resulten inseparables: lo fantástico no oculta la realidad, sino que la hace todavía más visible.
Es una lectura que deja poso y que demuestra que el terror también puede ser una herramienta extraordinaria para hablar de nuestra historia y de las injusticias que todavía arrastramos.
Una novela donde lo que más miedo da no siempre es aquello que se esconde entre las paredes.