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Ignacio Chavarría Díaz

IGNACIO CHAVARRIA
DIAZ

Ficción breve para mentes inquietas

Las fronteras

Autora: Carolina Sarmiento
Editorial: Siruela
Año de publicación: 2026
Género: Distopía · Eco-thriller · Western · Narrativa contemporánea

Introducción

¿Qué ocurriría si para salvar el planeta tuviéramos que renunciar a la mitad de él?

Esta es la poderosa premisa de Las fronteras. La humanidad ha llevado la Tierra hasta el límite y la solución adoptada es tan radical como inquietante: abandonar la mitad del territorio y devolverlo a la naturaleza. Los seres humanos deben retirarse y permitir que bosques, animales y ecosistemas recuperen aquello que les hemos arrebatado.

En esa frontera encontramos al guarda, encargado de vigilar y supervisar la transición y a los que han decidido quedarse en la zona despoblada. La novela transcurre durante apenas veinticuatro horas, mientras el protagonista se enfrenta a un extraño robo y a la aparición de un caballo difuminado entre los límites de lo real y lo imaginado.

Las fronteras va mucho más allá de su planteamiento ecológico. Carolina Sarmiento utiliza esa división física del territorio para hablarnos de otras fronteras: entre civilización y naturaleza, obediencia y libertad, realidad y sueño, pertenencia y desarraigo.

Lo que me provocó como escritor

Como escritor, lo primero que me llamó la atención fue la valentía de partir de una idea enorme y encerrarla en una novela tan breve. Carolina Sarmiento podría haber construido una distopía de cientos de páginas, explicándonos cómo funciona ese nuevo mundo, sus gobiernos, sus leyes o las causas que condujeron hasta él. No lo hace. Nos deja caer directamente sobre la frontera y confía en que comprendamos el resto mientras avanzamos en la lectura. Y funciona.

Me interesa especialmente esa capacidad para sugerir un mundo mucho mayor que el que aparece escrito. La frontera está ahí, pero también están todas las preguntas que provoca. ¿Quién decide qué mitad debemos abandonar? ¿Qué ocurre con quienes vivían allí? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para salvar el planeta? 

También me gustó mucho el tratamiento del paisaje. La naturaleza no funciona como simple escenario. Está esperando. Avanza. Recupera terreno. Frente a ella, el ser humano parece de pronto pequeño y provisional, como si nuestra presencia sobre la Tierra hubiese sido únicamente un paréntesis. También su forma de tratar los diálogos, como pensamientos contados dentro de la cabeza del protagonista.

Y después está el caballo.

Su presencia introduce un elemento disruptivo dentro de un mundo aparentemente regulado. El protagonista puede vigilar, cumplir órdenes e impedir que otros la trasgredan, pero resulta mucho más difícil levantar barreras dentro de uno mismo donde el sueño, sus recuerdos y el deseo se mezclan sin control.

Como escritor, Las fronteras me recordó algo importante: para construir un mundo no siempre hay que explicarlo todo. A veces basta una buena idea, un personaje situado en el lugar adecuado y la confianza suficiente en el lector para permitirle completar lo que no dices.

¿La recomiendo?

Sí. Las fronteras es una novela breve, intensa y extraña, con ecos de western y de literatura fantástica, pero también una reflexión sobre nuestra relación con la naturaleza y sobre esa necesidad tan humana de parcelar el mundo con límites que nosotros mismos inventamos.

Y quizá lo más inquietante sea precisamente eso: que el futuro que plantea Carolina Sarmiento resulta lo bastante extraño como para parecernos ficción y, al mismo tiempo, lo bastante cercano como para que podamos imaginarlo. Si te fijas en la numeración de los capítulos es una cuenta atrás, quizás restando lo que nos queda en este planeta si no hacemos algo.

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